lunes, 5 de octubre de 2009

EL DERRIBO DEL HOSTAL DEL MARQUES

En estos momentos en los que los temas de Defensa del Patrimonio Arquitectónico están despertando tanto interés, me ha parecido oportuno recuperar el siguiente artículo que apareció publicado en "Diario de Cádiz" en Junio de 1995. La Historia, por desgracia, se repite a sí misma, en los mismos lugares, aunque cambien las personas y los tiempos aparentemente evolucionen.



EL DERRIBO DEL HOSTAL DEL MARQUES.

Ningún grupo municipal (PCE, PSOE, PSA y UCD) se opuso a su demolición, en 1981.

por Salvador Daza.


Ahora que nuevamente, como si del Guadiana se tratase, vuelve a aparecer la polémica sobre las cosas que perdimos, destruimos, u olvidamos y de lo que unos echan la culpa a otros, metiéndolo todo en un mismo paquete funerario, es mi deseo, aclarar más o menos definitivamente la espinosa cuestión del derribo del llamado popularmente Hostal del Marqués, o más propiamente "Hotel Bellamar" (para otros, Hotel "Batista"). Quizás en un futuro no muy lejano, nos propongamos aclarar también otras lamentabilísimas pérdidas que sufrió nuestra ciudad, por si sirviera para algo.

Hay que comenzar diciendo que todo lo que voy a exponer sobre este asunto está perfectamente documentado en los propios fondos históricos de la ciudad, ya que en su cuidado Archivo Municipal, se conserva, perfectamente viva, la reciente historia de la ciudad.


El Hostal "Bellamar" se derribó en entre 1981 y 1982, y sus escombros descansan en el llamado Camino de la Vía del ferrocarril a Bonanza. Muy probablemente en uno de esos rellenos con escombros a los que tanto estamos acostumbrados los sanluqueños, sobre el que después se edificaría algún buen chalet o conjunto de viviendas. Su demolición, según consta por presupuesto de "José Romero Sánchez, Empresa Constructora", que fue aprobado en la Comisión Municipal Permanente (lo que hoy se llama Comisión de gobierno) de 27 de Octubre de 1981, costó al erario municipal la nada despreciable cifra de QUINIENTAS SESENTA MIL PESETAS(560.000). Se afirmaba además en el acuerdo de dicha sesión que "la única oferta presentada" fue la de Romero Sánchez, cuando curiosamente se acompaña en el mismo expediente otra oferta, presentada por "Transportes Antonio Gálvez", diez mil pesetas más barata, es decir, 550.000 pesetas. (¿...?)



La Unidad Técnica Municipal correspondiente había redactado el "proyecto de demolición" de este magnífico edificio de arquitectura modernista-regionalista junto con otra demolición que se aprobó por aquel entonces también: la del edificio del antiguo Cabildillo, en la Plaza de la Paz. Afortunadamente, hoy día, y por el interés de su propietario, este edificio fue comprado (era de propiedad municipal) y restaurado para vivienda privada con un gran acierto para su entorno arquitectónico. Algo que no hizo, desde luego, algunos años antes, en 1976, el constructor Manuel Cuevas (hoy día en el PP) que había dado un genial "pelotazo" urbanístico en dicha Plaza Alta, al derribar un conjunto de casas antiguas justo enfrente del antiguo Pósito, para hacer un promoción de pisos, que desfiguraron para siempre la bellísima configuración simétrica de esta emblemática, hermosa y antiquísima plaza. Apuntar como dato final a ese respecto que, el derribo del Cabildillo costó, según presupuesto presentado y aprobado (en este caso sí se decidió por el más barato y se tuvieron en cuenta los dos presentados) por "Construcciones Martín", la cantidad de 122.003 pesetas. Sí se especifica en el acuerdo municipal correspondiente que la adjudicación se hace a dicha empresa, "por ser la oferta más ventajosa económicamente".

Pero volvamos al Hostal del Marqués, que ha sido nuevamente utilizado como arma arrojadiza en la reciente campaña electoral por unos para atacar a otros, quienes según los unos fueron los culpables de que se derribara tan hermoso edificio. Y aquí viene precisamente lo bueno del asunto; porque para eso estamos nosotros, para recordar y no olvidar; para que el engaño y la estafa, al amparo de la mentira histórica, no se convierta en argumento.

Todo comenzó en la sesión celebrada por la Comisión Informativa de Urbanismo y Obras en 26 de Septiembre de 1981. Recordemos que entonces gobernaba el municipio sanluqueño la llamada "coalición de izquierdas", es decir, un equipo político producto de los famosos pactos de la izquierda tras las elecciones municipales de 1979, en los que pactaron PSOE, PCE y PSA, contra la UCD de Suárez, que entonces era "la derecha". Pues bien, como digo, en esa Comisión que presidía el Alcalde de entonces, José Luis Medina (PCE) y que integraban también, y por el mismo partido los Sres. Verdún Batista y Avilés Sánchez; por el PSA, el Sr. García Raposo (hoy en el PSOE); por el PSOE, el Sr. Parro Albarrán (aún hoy presente en las listas electorales del mismo partido); y el Sr. Jiménez González, por la UCD. La Comisión se reunía para un único asunto en el orden del día: "Conocimiento y aprobación del proyecto de demolición del Hotel Bellamar”. Pues bien, agárrense. El Dictamen de la Comisión, tras conocer el proyecto redactado, fue el de que se ACUERDA POR UNANIMIDAD dictaminar favorablemente la aprobación de dicho proyecto. Este acta está firmada por el Presidente y certificada por el Sr. Secretario actuante, Magín García Díaz.

El proceso de destrucción continuará implacable e imparablemente en la Comisión Municipal Permanente (lo que hoy se llama Comisión de Gobierno) celebrada en 29 de Septiembre del mismo año de 1981, en la que en el asunto urgente b) se decide que “visto el dictamen de la Comisión informativa, se acuerda la aprobación de dicho proyecto, abriéndose un plazo que terminaría el 10 de Octubre, para la presentación de ofertas económicas para realizar el destrozo. La única postura a destacar, aunque tampoco es para elogiársela, fue la del Sr. García Garrido (D. Luis M.) "que vota la abstención". O sea, que tampoco votó en contra. NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE, SE OPUSO A LA DESTRUCCIÓN DEL HOSTAL DEL MARQUÉS.



En la sesión del 23 de Octubre, como ya hemos relatado, se siguió el dudoso trámite de apertura de plicas y adjudicación, en presencia de los señores Medina, Verdún, Jiménez, García Raposo y García Garrido. La única objeción que los señores de la Comisión pusieron al asunto fue que INSISTIENDOSE POR LOS MIEMBROS DE ESTA COMISIÓN, EN QUE AL SER UN INMUEBLE MUNICIPAL, LOS MATERIALES DEL DERRIBO DE CALIDAD Y APROVECHAMIENTO, SEAN DEBIDAMENTE DEPOSITADOS EN EL ALMACÉN MUNICIPAL. La Comisión Municipal Permanente de 27 de Octubre, en su despacho de urgencia e) adjudica el derribo, como hemos dicho a "José Romero Sánchez", confirmando así lo acordado por la Comisión informativa.

FINAL DE ESTA TRISTE HISTORIA:

La Delegación Provincial del Ministerio de Cultura en Cádiz, tarde y mal, como siempre, en su expediente abierto 198/81 comunica al Ayuntamiento de Sanlúcar, a nombre de su Alcalde, en 24 de Febrero de 1982 que: “En relación con el derribo del Hotel "Batista", en la Avda. Infantes de Orleans, de esa ciudad, REALIZADO por ese Excmo. Ayuntamiento, la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico Artístico, en su reunión del día 16 de los corrientes, acordó dar traslado a V.S. del escrito del Iltmo. Sr. Director General de Bellas Artes, de fecha de 11 de Enero, secundando su contenido.

Dicho escrito dice:

“En relación con el asunto de referencia, los Servicios Técnicos de esta Dirección General, informan como sigue:
Esta Inspección Técnica informa que está fuera de sus competencias el permitir o evitar este derribo, al estar el referido edificio situado fuera del Conjunto Histórico-Artístico, no sin lamentar la pérdida de un estupendo edificio modernista, que, sin carácter de Monumento Histórico-Artístico, posee los suficientes valores arquitectónicos para que su preservación estuviera articulada por el Excmo. Ayuntamiento”.


Llegó tarde, evidentemente, el razonabilísimo argumento de la Dirección General de Bellas Artes. También llegaron tarde los que acusan ahora sin ton ni son a los demás por lo que entre todos destruyeron. Que no nos califiquen después de agoreros si lamentamos nosotros, anticipándonos a los acontecimientos, la más que previsible destrucción y derribo de esa Sanlúcar que todos amamos, que aún tenemos y que no quisiéramos perder. Y que aún hoy día se sigue planeando asesinar, con premeditación y alevosía, en la Institución Municipal y fuera de ella. Aunque siempre nos quedará el consuelo de lamentarnos cuando ya no tenga remedio. Y de echarnos la culpa mutuamente, cuando nos interese, abusando de nuestra colectiva falta de conocimiento y memoria. Espero y deseo que alguien saque una buena conclusión de todo ello.

Sanlúcar de Barrameda, Junio de 1995.

5 comentarios:

turinilla dijo...

Bueno, hay que decir, para los más jóvenes, que el lugar que ocupaba este imponente edificio lo ocupa hoy el mal llamado "Teatro Municipal", vulgar remedo de lo que fue en su día el Gran Cinema que también perdimos en la Calzada, algunos años después.

jota siroco dijo...

Fui testigo mudo de la demolición del Hostal del Marqués. Una bola de acero gigantesca, colgada en una grúa, tiró en segundos por los suelos demasiada historia y lo que es peor "demasiadas historias". Recuerdo a Pepeita( no sé si se escribe así), su dueño o gerente,llorando agarrado a la reja de la tapia al ver cómo destrozaban lo que había sido gran parte de su vida. Gracias por tu artículo.

turinilla dijo...

Gracias por tu comentario, Pepe. Es muy valioso el testimonio histórico que recoges. Por lo que me han dicho, Pepe Hita murió muy poco tiempo después de este trágico derribo, sin duda por haber perdido el escenario donde se desarrolló la época más feliz de su difícil vida.
Salud.

Marie Picón dijo...

Me acuerdo del Hostal y de Pepe Hita, recuerdo también ir cuando ta estaba cerrado con mi amigo del cole, Javi. Me acuerdo de la demolición... allí estuve con mi bici: no tenía ni 10 años, pero lo recuerdo con tristeza.

Anónimo dijo...

Yo veraneé allí, con escasos 5 años, a principios de los 70, y recuerdo de la plantilla a Alberto, Miguel, y como no, a Pepe Hita, quien siempre tenía una sonrisa en la cara y nos regalaba juguetes a los niños allí alojados.
Recuerdo que por las noches había atracciones flamencas en la barra exterior, y Pepe Hita (gran persona) se colocaba en la puerta exterior para cobrar la entrada a dichas atracciones a los clientes no
alojados