lunes, 7 de septiembre de 2026

El pianista y compositor José Félix Lubet Albéniz (1826-1893):

 El romanticismo musical español entre San Sebastián y Cádiz.


José Félix Lubet Albéniz, nació en San Sebastián (Guipúzcoa) el 30 de julio de 1826 y falleció en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 19 de abril de 1893. Su apellido, castellanizado, procede del francés Loubet. Su padre era José Ignacio Saturnino Lubet y su madre María Luisa Pérez de Albéniz Basanta, que nacieron ambos en Donosti. Este matrimonio se celebró en la capital vasca en 1825 y de él nacieron cinco hijos, uno de ellos el que va a ser objeto de estudio en este artículo, por haber sido pianista, compositor, director de orquesta, tratadista musical y profesor1. Su padre, José Ignacio, que se titulaba profesor de Armonía, Composición e Improvisación, parece haber sido el autor de un tratado académico sobre la ciencia musical2.


Pedro Albéniz Basanta (1795-1855) profesor de piano del 
Conservatorio de Madrid y tío de José Lubet.
(Grabado de la BNE convertido a fotografía con IA)

Se sabe muy poco de la trayectoria y aprendizaje de los primeros años de José Félix Lubet Albéniz, pero por su condición de nieto del compositor Mateo Albéniz y sobrino del célebre maestro de piano Pedro Albéniz (1795-1855) hermano de su madre, es de suponer que su influencia fue decisiva en su carrera, pues Pedro fue organista de San Vicente de San Sebastián, plaza que ocupaba desde los diez años, y maestro de capilla de Santa María de la misma ciudad, desde la jubilación de su padre en 18273. Algunas fuentes aseguran que José Félix estudió en París con Kalkbrenner, Herz y quizás también con Liszt, pero quizás se le han atribuido los profesores de su tío, que tuvo contacto con los dos primeros en sus estudios en Francia y también con Fetis y Rossini. Lo que parece evidente es que Pedro Albéniz, desde su puesto de profesor del Conservatorio Nacional de Madrid, facilitaría mucho a su sobrino José Félix sus inicios como concertista, pues con solo dieciséis años, en 1842 comenzó su carrera, realizando después muchos conciertos por España y Francia. En la prensa de dicho año, el crítico Espín y Guillén le saludó de forma entusiasta con las siguientes palabras:


Un intérprete con un fuego extraordinario y una fuerza y dominio del instrumento referido que sorprende. El Sr. Lubet y Albéniz es joven de un talento muy aventajado, reúne cualidades y genio para brillar en la carrera que con tanto acierto ha emprendido, y para ser un brillante pianista no le resta sino tener seis u ocho años más de edad; es decir, un poco menos de fuego y un poco más de calma4.


Según las reseñas que de su actividad concertística fueron apareciendo, el joven músico ya había actuado en París, Burdeos, Tolosa y otros puntos principales de Francia, «donde lo mismo que en Madrid y Barcelona, ha sido oído con extraordinaria aceptación y entusiasmo»5. En un recital suyo en Granada en 1848, la prensa comentó que gozaba de «una ejecución facilísima y sorprendente que recuerda a su gran maestro Liszt». El cronista consideraba que había que seguir su trayectoria, ya que tenía un mérito superior al de muchos aventureros musicales «que de extranjis» hacían fortuna en España6.


En 1849 actuaría en Sevilla, contratado por la empresa del teatro San Fernando, junto con una compañía lírica. El redactor aseguró que «este artista español, cuya ejecución en el piano hemos tenido el gusto de admirar, va a recibir sin duda del público de Sevilla los aplausos con que recompensó siempre los triunfos del genio»7.


En su concierto de presentación en el Teatro Principal de Cádiz en 1850, José Lubet hizo gala de sus grandes dotes de improvisador al piano. El crítico contó que se ofreció «a tocar sobre varios temas difíciles que le proporcionaron varios de los concurrentes». El joven pianista ejecutó «algunas variaciones improvisadas con gran maestría, pasando sin gran violencia de un tema a otro, en lo cual dio pruebas no solo de dominar bien el instrumento, sino de poseer muy buenos conocimientos en un arte adonde pocos llegan a la perfección», aunque, en opinión del redactor, para que hubiera sido perfecto tendría que haber sacado a relucir algunos temas de las más conocidas óperas que se habían presentado ya en Cádiz8. Tal era la influencia del género lírico entre el público de entonces.


A la manera de aquella época, Lubet también componía sus propias obras pianísticas y las interpretaba en sus propios recitales. Pocos años después se dedicó a la composición de la entonces naciente y rentable zarzuela. Constan al menos cinco, escritas en colaboración con otros autores. Las dos primeras, de 1852, se anunció para la temporada del teatro San Fernando de Sevilla, La casa de huéspedes, con letra de Loma y Corradi y La gira en San Juan, letra de Velázquez9. La tercera, al año siguiente, la zarzuela en dos actos “Dos golosos a una breva”, con letra de Alejandro Benisia y Joaquín Guichot y música de José Lubet y Mariano Courtier10. La cuarta, en cinco actos, con letra de una escritora anónima y música otra vez de Lubet y Courtier, titulada Don Policarpo Tragalón. Y la quinta, en un acto, con el título Don Bonoso Rompegalas o un viaje a El Puerto, arreglada al teatro español por el escritor sevillano Teodomiro Fernández Aveño, puesta en música también por Lubet y Courtier. A partir de este momento también dio el salto a la dirección musical, pues dirigió algunas compañías de ópera italianas de las que hacían giras por Andalucía11.


Concierto de piano en un salón aristocrático del siglo XIX

En 1857 aparece ya instalado en Cádiz y se organiza a principios de año un concierto benéfico en su honor. La convocatoria explica que se trataba del maestro director del Teatro Principal, y en él tomarían parte diversos artistas y se estrenarían diferentes composiciones, «cuya función corresponderá al merecido crédito que como profesor goza el señor Lubet en esta ciudad, donde son muy conocidos y apreciados sus talentos»12. Unos años más tarde aparece avecindado en El Puerto de Santa María13. Se dedica a la composición pianística y a la docencia, impartiendo clases particulares a muchas señoritas de la alta sociedad y en diferentes academias y escuelas. Entre sus alumnas hubo diferentes gaditanas, sanluqueñas y jerezanas, dado que Lubet se movía por la provincia gaditana, donde se casó en 1851 con una chica huérfana de 17 años, con quien tuvo lo menos seis hijos14. Ejerció probablemente también como profesor de algunos miembros de la familia Orleáns-Borbón, en su palacio de Sanlúcar. Es de suponer que su tío Pedro Albéniz le facilitó estos contactos con la aristocracia borbónica, dado que había sido profesor de la familia real desde 1837. Como testimonio de esta relación han quedado diferentes obras de José Félix dedicadas a miembros de esta familia, como la hermana de la reina, María Luisa Fernanda, esposa del duque Antonio de Orleáns e incluso a la propia reina Isabel II15. En la prensa se recogieron algunos testimonios, como el estreno de sus Canciones andaluzas, por la soprano Antonia Montenegro y el propio compositor al piano, en un concierto celebrado en Sanlúcar de Barrameda, compartiendo escenario nada menos que con el pianista norteamericano Louis M. Gottschalk y el violinista austríaco Louis Eller16. En noviembre del mismo año, Gottschalk y Lubet volvieron a coincidir en un concierto extraordinario celebrado en Sevilla, donde tocaron a dúo e interpretaron con ocho pianistas sevillanos más la fantasía sobre El sitio de Zaragoza, para diez pianos, del maestro americano17. También quedó constancia de la recepción de que fue objeto en Madrid por la familia real y el estreno de su pasacalle titulado El Príncipe, «ejecutado por vez primera en el palacio de los duques de Montpensier, en Sanlúcar de Barrameda, el día 28 de marzo de 1888 por la brillante banda de música del Regimiento de Álava», bajo la dirección del músico mayor Damián López Sánchez, por quien había sido instrumentado18.


Pasacalle "El Príncipe", original conservado en la
Biblioteca Nacional de España (BNE)

Su actividad musical abarca las diferentes localidades de la provincia gaditana, pues como ejemplo de ello habría que destacar un concierto celebrado en el verano de 1871 en que el maestro donostiarra presentó sus obras Castilla y Aragón, Andalucía y Guipúzcoa, popurrí descriptivo, y otra titulada Andalucía y Aragón, escena macarena-flamenco-aragonesa, para cuatro pianos y armoniflauta (armonium), que fueron ejecutadas por tres señoritas y el propio Lubet, acompañados por las alumnas del colegio del Carmen, que tañían las castañuelas, panderetas, tamboriles, triángulos, copas y palmas. La prensa se hizo eco de «los infinitos elogios» que se habían prodigado a tales composiciones, «celebrando las dificultades vencidas para armonizarlas, la brillantez y limpieza de la ejecución y la fidelidad con que están copiados nuestros aires nacionales»19. Se configura así nuestro autor como un compositor nacionalista en consonancia con las corrientes europeas que se expanden en el romanticismo.


Otra de sus obras curiosas sería estrenada en Sevilla en 1882 con motivo de la celebración del IIº Centenario del pintor Murillo. Se trataba de la Melodía a Murillo, para tiple, piano y armonium, con letra del literato gaditano Adolfo de Castro y que fue cantada por María Fernández Boada de Castro, acompañada por el propio Lubet20.


José Félix Lubet dejó escritas un buen número de obras para piano, música de salón de la época, donde los valses, polkas, mazurkas, pasacalles y demás piezas bailables del rico folclore patrio, causaban furor y gustaban mucho al público burgués que pagaba a los músicos en sus fiestas de sociedad. También, dada sus grandes dotes virtuosísticas, interpretaba muchas obras basadas en las óperas románticas de gran éxito, como las de Rossini, Donizetti, Bellini, etc. Eran piezas de gran dificultad técnica que gustaban mucho al público. Sin duda, Lubet Albéniz representa una de las figuras más sobresalientes del piano romántico español, además de haber contribuido a iniciar la fusión entre el lenguaje estético europeo de la música clásico y el canto popular español y andaluz que aprovecharon y ampliaron otros autores posteriores.


Lubet ejerció como profesor y logró formar como pianistas a varias generaciones de andaluces. Daba clases en el Colegio del Santísimo Cristo de la Esperanza de Jerez. Tuvo un hijo llamado Arturo, que fue afinador de pianos, otro llamado Juan, que también estudió música, y otro, llamado igual que su padre, que tocaba la viola en un cuarteto que dio muchos conciertos y grabó para la radio, y que fue director del Orfeón Gaditano.


Tres obras suyas con relación a Sanlúcar de Barrameda.


Como ejemplo de su obra hemos seleccionado las siguientes tres piezas, que tienen relación con Sanlúcar de Barrameda, bien por reflejar aspectos de la ciudad o bien por estar dedicadas a alumnas suyas que residían en la localidad.


LA JARA (Pago de Sanlúcar de Barrameda) Mazurka para piano21.


Original existente en la BNE de Madrid

El matrimonio formado por el vinatero y ganadero de reses bravas Carlos Otaolaorruchi Munilla y su esposa Horacia Somavía Terán, vivían en la céntrica calle Bolsa, 21, en una de las magníficas casas que se construyeron en esa vía por las familias acaudaladas de aquellos años. Carlos tenía 27 años, pues había nacido en 1870 y su esposa Horacia, la dedicataria de la Mazurka La Jara, contaba con 23 años. Había nacido en 1864 y fallecería con solo 40 años en 1904.


Como muchas familias acomodadas, esta familia también tenía su “recreo” veraniego en La Jara, una zona que ya a fines del siglo XIX se destacaba por su exuberante naturaleza, tranquilidad y temperatura suave durante el tórrido verano. Carlos Otaola también se construyó un hotelito en el pago de la Jara, que más que una casa era un palacio, adornado con mármoles y azulejos. Una hacienda que hermoseaba mucho el entorno y que se podía vislumbrar desde la vía del ferrocarril de la Costa que iba de Sanlúcar a El Puerto. La pieza, escrita bajo la forma de Mazurka sentimental brillante, emana un ambiente apacible y amable, con una estructura formal muy sencilla, en consonancia con la belleza natural de esa hermosa zona sanluqueña.


LOS PÁJAROS, nocturno imitativo para piano22.


Original impreso existente en la BNE de Madrid

Lubet dedicó otra pieza titulada Los pájaros a otra sanluqueña: Joaquina Otaolaurruchi Munilla, hermana de Carlos, cuñada de la ya citada Horacia. Estas piezas fueron escritas entre los años 1884 y 1888, al igual que el pasacalle dedicado a don Antonio de Orleáns. Joaquina nació en 1867 y en en 1887 vive con su madre viuda y sus hermanos en la calle San Juan 16. Debió ser una buena alumna y con gran dotes musicales, pues Los pájaros no es una obra fácil, aunque el autor da la opción de poder interpretar una versión menos virtuosística. En forma de nocturno (pieza romántica por excelencia en la época), que se presta tanto a la contemplación sentimental, se trata de una especie de diálogo en una forma improvisatoria entre el piano y una bandada de pájaros de variada especie, que se encierran en la parte aguda del instrumento y le da un tono naturalista y simpático a la obra.


LAS DOS DEL RELOJ DE LA TIENDA DEL Nº 2 EN SANLUCAR DE BARRAMEDA, Polka para piano23.


Original impreso de la partitura (BNE, Madrid)

Los Angulo fueron una familia de Jerez que se vino a vivir a Sanlúcar de Barrameda para iniciar diferentes negocios vitivinícolas. Habitaron una casa en la calle Santo Domingo 1 (hoy desaparecida) y luego compraron una casa en la calle Caridad (que aún existe, aunque reformada) que habitaron varias generaciones. Del matrimonio entre Gerónimo Angulo y Carolina Cormack nacieron varios hijos e hijas, una de las cuales, María, estudió piano con el profesor vasco. María Angulo Cormack es la dedicataria de la pieza escrita por el compositor, de tono humorístico, que hace referencia a un célebre hotel y restaurant existente en la calle Ancha, que estuvo abierto más de cuarenta años entre los siglos XIX y XX. Estaba situado en la esquina con la calle Cervantes, donde después existió otro negocio de hostelería llamado “Nuevo Bar”.


José Félix Lubet falleció en Jerez de la Frontera, el 20 de abril de 1893, según consta en El Guadalete del día siguiente. Aparece como vecino del Barrio de Santiago. En Sevilla, el 23 de abril se dio la triste noticia: «El maestro compositor D. José Lubet y Albéniz ha fallecido en Jerez de la Frontera. Ha dejado muchas obras musicales de reconocido mérito, entre ellas algunos zortzicos»24. Como buen vasco, nunca olvidó su propia cultura.

NOTAS

1Datos contenidos en FamilySearch. (Consultado el 1 de septiembre de 2026). Una recopilación de su biografía y trayectoria en la tesis de PAULO SELVI, Isabel: “La influencia de Liszt en el panorama musical hispano a raíz de su estancia en la Península Ibérica”. Universidad de La Rioja, 2017. p. 387-406. Aunque los resultados de mi investigación difieren en algunos aspectos de los aportados por la autora.

2LUBET, José Ignacio: Creación de la ciencia musical bajo las bases o principios astronómicos / escrita espresamente [sic] y dedicada a todos los conservatorios de música de todo el orbe por José I. Lubet, profesor de harmonía, composición e improvisación. Bayona, 1850. Ejemplar existente en la BNE.

3Casas, Gemma: “Pedro Pérez de Albéniz y Basanta”. En Historia hispánica, online: https://historia-hispanica.rah.es/biografias/35427-pedro-perez-de-albeniz-y-basanta (Consultado el 3 de septiembre de 2026)

4Espín y Guillén, J., en La Iberia musical y literaria, 27 noviembre 1842, p. 4. Diario de Avisos de Madrid, el 21 de noviembre de 1842.

5El Fénix, Valencia, 23 abril 1848, p. 8.

6El Granadino, 5 Julio 1848, p. 4.

7Gaceta de Madrid, 22 de noviembre 1849, p. 2.

8La Tertulia, periódico semanal de literatura y de artes, domingo, 23 de junio de 1850, p. 5. Ya en 1849 había pasado el artista por Cádiz de camino hacia Lisboa, y se destacó que en Sevilla «tuvo la honra de tocar» ante la familia Orleáns y Borbón, quienes «se dignaron permitir pusiese sus augustos nombres al frente de cinco canciones andaluzas que al intento compuso». (Gaceta de Madrid, 22 de marzo 1849, p. 3)

9La Paz, Sevilla, 5 abril 1852, p. 3.

10Sevilla, 1853, Imp. de la Aurora.

11Veáse El Guadalete, 22 abril de 1854, p. 3.

12La moda, Cádiz, 25 enero 1857, p. 3.

13Guía de Cádiz y su departamento, José Rossety, año 1869, p. 313

14Nacidos en Cádiz, Chiclana, Jerez y El Puerto de Santa María. Sus apellidos eran Lubet Reinante.

15«Ha venido a Madrid, siendo recibido por la familia real, el maestro compositor de Cádiz don José Lubet, el cual ha ofrecido a S.M. el Rey un vals coreado, y a la reina madre doña Isabel, una obra característica (Crónica de la Música, 23 septiembre 1880, p. 6). LUBET Y ALBENIZ, José: Ramillete Artístico [Manuscrito] / colección de canciones andaluzas compuestas espresamente y dedicadas a la infanta de España María Luisa Fernanda, duquesa
de Mompensier
. Cinco obras para canto y piano: Canciones Andaluzas: El tremendo, La jitanilla, La morenita resalá, Frazquilla la Granaína, El gachón. Biblioteca Insular de Gran Canaria, José Pérez Vidal.

16La España, 1 septiembre de 1852, p. 1. El concierto se celebró el 25 de agosto de dicho año con motivo de un “besamanos” a los duques, con una nutrida asistencia de la alta sociedad andaluza. (DAZA PALACIOS, Salvador.: “Un concierto en Sanlúcar del célebre pianista y compositor Gottschalk (1852)”. En https://elsanluquilla.com/articulos/arte/musica-sanlucar/un-concierto-en-sanlucar-del-celebre-pianista-y-compositor-gottschalk-1852/)

17La Paz, 11 noviembre 1852, p. 4. Los demás pianistas fueron Blanco, Castro, González, Fernández, Kluft, Millán, Rodríguez y Vázquez.

18José Lubet y Albéniz, El príncipe: pasa-calle para piano. Madrid, Antonio Romero, 1888, portada. BNE, sig. MP/79/8, en línea: <http://bdh-rd.bne.es/>. Damián López también obsequió al duque de Montpensier con otra pieza original, concretamente, con la partitura de la Polka de Los Infantes, por la que recibió «un soberbio alfiler de oro y brillantes de gran precio e incalculable valor artístico». Diario de Pontevedra…, 30-X-1908, pág. 1. (AYALA HERRERA, Isabel Mª / Juan Carlos GALIANO DÍAZ: “Ecos de Ultramar: El músico mayor jiennense Damián López Sánchez (1895-1930)”. Boletín de Estudios Giennenses, 2020, ene-jun. 221, pp. 381-435)

19Las pianistas fueron Julia Thuyllier, Concepción García y Josefa Morante. (La Iberia, Madrid, 29 agosto 1871, p. 3)

20Sevilla Mariana, revista religiosa, año 1882, T. 2, p. 397. Este evento congregó a muchos otros importantes compositores españoles, así como a estudiosos del Arte, con un amplio programa de actividades.

21La Jara (pago del término de Sanlúcar de Barrameda): Mazurka para piano, por José Lubet y Albéniz. Aparece registrada en el Boletín de la P.I. de 1 de Abril de 1888. Impresa por F. Echevarría ese mismo año. Se puede oír en mi canal de YouTube: https://youtu.be/uieZfbpGpN8?si=zSyPEBY_ZEP-bu3r

22Los pájaros: nocturno imitativo para piano. Madrid, A. Romero, entre 1884 y 1886. Uno de los más prestigiosos editores de música de la época. En YouTube: https://youtu.be/Z5V_SjAR0Hg?si=Whi6uGe2oscWm317

23Las dos del reloj de la tienda del nº 2 de Sanlúcar de Barrameda, Polka para piano, por José Lubet y Albéniz. Aparece inscrita en el Boletín de la Propiedad Intelectual del 1 de Julio de 1887, p. 79. Fue editada el mismo año en Madrid por F. Echevarría. Puede oírse en YouTube: https://youtu.be/ds7V06UBKHI?si=gKGOqPwYSB1TUeX2

24El Noticiero Sevillano, Sevilla, 23 de abril de 1893, p. 2.

viernes, 24 de julio de 2026

SOBRE CRÍTICAS LITERARIAS INNECESARIAS

A esta carta, enviada con toda educación y corrección, le aplicaron una vez más la censura y no se publicó. Aquí no gusta nada que se den opiniones contrarias a lo que parece ser el pensamiento único en el ámbito cultural y literario. Y en lo que parece carecer absolutamente de capacidad de autocrítica. Después dirán que no vivimos en una Dictadura y que existe la libertad de expresión. Al respecto puedo contar cientos de anécdotas. Espero poder escribirlas en mis Memorias.

Portada de Babelia del 8 de noviembre 2025

Estimado Director:

En el suplemento "Babelia" de El País de hoy sábado 8 de noviembre de 2025 se incluyen dos reseñas sobre los últimos libros ganadores del Premio Planeta, el ganador y la finalista. Las críticas no pueden ser más desfavorables a ambos. Pero sorprende que siendo tan descalificatorias se les incluya en un suplemento literario de tanta calidad y prestigio, dedicándoles una página completa. Dice uno de los colaboradores que hay en ello "algo cruel" pues en condiciones normales (que no se explican) esos libros no merecerían aparecer por esas páginas.

Muchos autores de España, entre los que me incluyo, estaríamos encantados de que Babelia se fijase algún día en nuestro trabajo. Pero inexplicablemente, incluso escribiendo algo muy malo, siempre habrá quienes en nombre de la mercadotecnia gocen de los laureles de ver su nombre incluido entre lo más selecto del panorama cultural internacional. La perversión de los grandes premios literarios lo impregna todo, pues ya se sabe que siempre es mejor que hablen de uno, aunque sea mal.  

Reciba un cordial saludo,

Salvador Daza Palacios.

lunes, 8 de diciembre de 2025

MACANAZ Y GARCÍA ORTIZ

MACANAZ Y GARCIA ORTIZ 

Esta carta de opinión la remití a varios periódicos nacionales —entre ellos el diario El País y La Vanguardia— y ninguno de ellos la ha publicado. No entiendo el motivo. Parece que ha molestado mucho el que se haya aportado una información o antecedente histórico de un hecho bastante extraordinario, tras haberse afirmado por todos los medios que era la primera vez en la Historia de España que se condenaba a un fiscal general. En fin, otra censura más que sufro a lo largo de mi ya dilatada relación con la prensa oficial de esta bendita nación. 

Quería mediante estas líneas enviar mi comentario al respecto del fallo contra el fiscal general del Estado emitido por el Tribunal Supremo y que ha supuesto la inhabilitación y posterior dimisión del cargo del Sr. García Ortiz. No se trataría de la primera sentencia de este tipo en la Historia de España, aunque hay que remontarse al año 1714, cuando se condenó al fiscal general del Consejo de Castilla, Melchor de Macanaz, que nuestra excelente novelista, que ahora cumple su centenario, Carmen Martín Gaite, relató con precisión en un excelente libro de investigación histórica aparecido en 1970 titulado Melchor de Macanaz, Historia de un empapelamiento.

Unos años después, en 1975, apareció con otro título, aunque con el mismo texto: Melchor de Macanaz, Un paciente de la Inquisición. Ambos contaron con una buena difusión y excelentes críticas por el rigor histórico y el acopio de documentación inédita que aportaba. 
La escritora Carmen Martín Gaite (1925-2000)


Cito todo esto para situar a qué terrenos indeseables nos ha llevado esta magistratura del Tribunal Supremo: a los tiempos de la Inquisición, porque fue dicho Tribunal quien tomó el protagonismo de procesar a Macanaz por un escrito que hizo para que se reformasen las instituciones españolas y que le fue solicitado por el rey Felipe V. Macanaz hizo algunas consideraciones necesarias sobre la reforma de la Iglesia y de los tribunales eclesiásticos, así como sobre los delitos que cometían con impunidad muchos religiosos. El escrito fue denunciado y desató la furia de los ultras españoles que no podían permitir esas críticas a la máxima institución. Martín Gaite desveló todos los entresijos de este procesamiento, que supuso, por supuesto, la inhabilitación para el cargo y el embargo de todos sus bienes. El proceso trajo como consecuencia el exilio del fiscal en Francia y cuando volvió pasados muchos años, se produjo su encarcelamiento en el Castillo de San Antón en A Coruña. Pura historia hispánica. Parece que no han pasado los siglos.

Salvador Daza Palacios Doctor en Historia.

jueves, 14 de agosto de 2025

CONSUELO - Polka-mazurka, de Ernesto Villar Miralles, para septeto de cámara

 Un nuevo trabajo de recuperación del patrimonio musical español del siglo XIX. 

Según el manuscrito existente en la Biblioteca Nacional de España (BNE), la polka-mazurka "Consuelo" del compositor alicantino Ernesto Villar Millares (1849-1916) fue escrita hacia 1865. Sería por tanto una obra de juventud. Se ha conservado también una edición de imprenta de la versión pianística, que difiere un tanto del manuscrito realizado para septeto por el propio autor. Villar fue maestro de capilla, director de coro y de banda en su tierra natal, a partir de 1889, pues antes había desempeñado el puesto de agente de Aduanas. En Madrid colaboró con el célebre Antonio Romero y Andía y con Salvador Albacete. Recibió el reconocimiento del compositor también alicantino Ruperto Chapí, por haber realizado el arreglo en 1906 del cuarteto para instrumentos de arco del villenense con el fin de ser ejecutado por la Sociedad Artística Musical "La Wagneriana", orquesta de pulso y púa formada por bandurrias, laúdes y guitarras. Autor del libro "Alicante artístico y musical", publicado en 1893, Villar fue también autor de diversas composiciones religiosas y profanas, la mayoría hoy olvidadas.


sábado, 26 de abril de 2025

EXCELENCIA MUSICAL ANDALUZA

ÉXITO ARTISTICO DE LA ORQUESTA JOVEN DE ANDALUCIA 

EN EL TEATRO VILLAMARTA DE JEREZ


Orquesta Joven de Andalucía (OJA). Juan Pablo Valencia, director invitado.

Obras de Pablo Contreras (Mariachitlán), Manuel de Falla (El sombrero de tres picos, Suites I y II) y Modest Mussorgsky-Ravel (Cuadros de una exposición).

Teatro Villamarta, 20 de abril de 2025. Aforo: Media entrada.

S. D. - Jerez de la Frontera

La culminación del encuentro de Primavera 2025 de la Orquesta Joven de Andalucía, que patrocina la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, se plasma en dos conciertos en Jerez y en Sevilla, en los teatros Villamarta y Maestranza. En esta ocasión la formación sinfónica traía a nuestra ciudad un programa muy interesante y perfectamente ensayado, liderado por un joven director colombiano, el maestro Juan Pablo Valencia, que desde los primeros compases de su comparecencia avisaba que el concierto sería excelente, como así ocurrió.

La primera obra, una arrolladora pieza sinfónica del compositor mexicano Pablo Contreras, dio ocasión a poner a punto la magnífica maquinaria, de muchos quilates, que hace funcionar esta orquesta, integrada por los más sobresalientes talentos musicales de nuestra tierra. La obra está inmersa de lleno en la estética neofolklórica de la música hispanoamericana (al igual que en la literatura, también hubo un “boom” en la música nacionalista latina desde la segunda mitad del siglo XX en adelante). Es una música de factura brillante, que utiliza muchos de los más ingeniosos recursos de la música contemporánea europea, aunque sin perder nunca de vista su ritmo frenético, sus trazas melódicas populares, sus armonías tonales y su orquestación rica y colorista. Todo aquello que las vanguardias europeas desdeñaron ocasionando un divorcio con el melómano que ha durado muchas décadas. Aquí no hubo tal distancia, sino una gozosa cercanía desde sus inicios hasta las últimas notas.

Frente a este poderío americanista, la música de ballet de Manuel de Falla (del que el año próximo se conmemorarán los 150 años de su nacimiento en Cádiz) se elevó con rotundidad, con el brío y la garra que el gran dinamismo de la batuta del maestro Valencia le imprimió, brindando una versión verdaderamente antológica y magistral, de las más exquisitas y perfectas que recordamos haber oído. El gran nivel instrumental de los integrantes de la OJA brilló con energía en todas sus secciones, logrando una interpretación superior incluso a la de algunas celebradas orquestas profesionales andaluzas. El futuro está pues, garantizado, pues se ha trabajado mucho y bien en las últimas décadas en los conservatorios y escuelas de Andalucía, y podemos presumir con orgullo de la gran preparación de nuestros jóvenes músicos y del ilusionante futuro que les espera.

La archiconocida obra de Mussorgsky, Cuadros de una exposición, cerraba el programa oficial, aunque aun se añadieron otras dos obras como propina, ante los insistentes aplausos del público. La obra original, escrita por el compositor ruso para piano, es una de las más transcritas, orquestadas o adaptadas de todo el repertorio musical de todos los tiempos. En la magnífica recopilación realizada en 2016 por Clinton F. Nieweg se contabilizan decenas de versiones para orquesta sinfónica, orquesta de cuerdas, bandas, música de cámara, otros arreglos no orquestales, así como las diferentes ediciones para piano y los enlaces referentes a dicha obra. Se han localizado incluso los cuadros de Víktor Hartmann que sirvieron de inspiración para la composición de la obra. Aunque, sin duda, la orquestación preciosista y exuberante de Ravel de 1922 fue la versión de referencia que consagró a los Cuadros en el repertorio sinfónico, tres años después del estreno del ballet de Falla y, por tanto, cercanas en sus respectivos estrenos.

La versión lograda por la OJA de esta obra, bajo el ímpetu juvenil y la ágil y certera batuta del maestro Juan Pablo Valencia fue realmente grandiosa, luciendo a gran altura el trabajo excepcional de unos excelentes músicos que son sin duda la más genuina expresión de nuestro extraordinario potencial artístico. Enhorabuena a este gran proyecto educativo y artístico que, tras décadas de funcionamiento sigue dando tan buenos frutos.   


martes, 27 de agosto de 2024

UN CENTENARIO OLVIDADO: EL POEMA DE UNA SANLUQUEÑA, DE JOAQUÍN TURINA (1924)

 

A pesar de haber asistido la propia alcaldesa a la entrega de la documentación al Conservatorio por parte de la familia Turina el pasado 17 de julio de 2024, ni el Ayuntamiento ni ningún otro colectivo cultural han organizado acto conmemorativo alguno para celebrar la efemérides.


Salvador Daza Palacios

[Publicado por Diario de Jerez el 10 de septiembre de 2024

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/centenario-olvidado-poema-sanluquena-joaquin-turina_0_2002363087.html]


En este verano se han cumplido cien años del estreno en Sanlúcar de Barrameda de una obra inmortal y magistral de la música de cámara española: El poema de una sanluqueña, para violín y piano, del compositor sevillano e hijo adoptivo de la ciudad de la manzanilla, Joaquín Turina (1882-1949).



El 15 de julio de 1924 llegó el maestro a Sanlúcar, donde acostumbraba a pasar algunos veranos en la casa de su amigo José Colom, un palacete hoy arruinado y abandonado, en la calle Regina. Le recogieron en la estación de tren de Jerez un grupo de amigos que le traerían en “auto” hasta la ciudad, donde permanecería una semana «con una sensación infinita de bienestar».


Tras el clamoroso éxito conseguido dos años antes por el estreno de su Sonata pintoresca para piano Sanlúcar de Barrameda, op. 24, en el salón de plenos del Ayuntamiento, la visita de Turina en este año de 1924 tenía un objetivo primordial: el estreno de su composición para violín y piano ya citada, numerada con el op. 28 de su catálogo y que dedicó “a las muchachas de Sanlúcar”. Para llevar a cabo este estreno absoluto, don Joaquín había elegido a un joven violinista sanluqueño, Manuel Romero López, que entonces destacaba como músico de unas potencialidades extraordinarias, al igual que otro sanluqueño de excepción a quien Turina también promocionó: el pianista Antonio Lucas Moreno, que llegaría a ser catedrático de piano en el Conservatorio de Madrid y que fue un constante propagador de la obra del compositor.

La estancia veraniega de Turina en este año 1924 pasaría «entre el estudio con el violinista Manuel Romero y deliciosas meriendas en Bajo de Guía». El concierto de estreno de la obra tendría lugar el 20 de Julio en el desaparecido Teatro Reina Victoria, en la Calzada. Tras el triunfo y la cordial y calurosa acogida de la obra, se celebró una «opípara cena en el Nº 2, hotel sanluqueño», situado en la calle Ancha.

De izquierda a derecha: Pepe Colom,
Abelardo Sánchez, un desconocido y el violinista
 sanluqueño Manuel Romero López, que estrenó
"El poema" con Turina al piano
  

Al día siguiente se repite el concierto, esta vez en sesión privada, al que solo un grupo de oyentes privilegiados tuvo la fortuna de asistir. Curiosamente, entre ellos estaba Julián Cerdán, no sólo por músico y colega del compositor sevillano, sino por ser vecino de la familia Colom, pues es sabido que el antiguo director de la Banda Municipal vivía en la calle Regina, muy cerca de la hermosísima casa solariega en la que veraneaba Turina, situada enfrente de la calle Santa Ana. Así lo explicará el propio autor: «En la noche del día siguiente se repite el concierto en el patio de la casa de Colom. Entre otros, asisten el curita Badanelli y su padre; Cerdán, señorita de Benito, compositora sevillana; Rojas, Abelardo, Romero, Rosario y Asunción Delgado Ñudi». Esta última parece haber sido quien inspiró la obra, pues consta en las memorias de Turina que había sido quien pronunció una frase «doliente» que llegó al corazón del maestro: «Las sanluqueñas se quedan solteras, porque los sanluqueños se casan con las forasteras».

Joaquín Turina con la cantante Lola Rodríguez Aragón

El 22 de julio se volvería Turina hacia Sevilla en el vapor San Telmo, dejando una estela de armonías y bellezas impregnadas en los corazones sensibles de los sanluqueños de buena voluntad, a los que regaló su inspiración artística y su genialidad sin pedir nada a cambio. Tras este acontecimiento, la obra viajó hasta Londres, donde fue estrenada por el propio compositor y la violinista francesa Lydia Demirgian. Desde la capital del Támesis volvió para interpretarse por primera vez en Madrid, en el Teatro de la Comedia, donde ratificó el éxito obtenido por la pieza en sus anteriores interpretaciones, pues había llegado el eco a través de la prensa inglesa.

Según la crítica, El Poema «es la obra de un maestro conocedor de los procedimientos y modalidades modernas, y literariamente es el ensueño de un poeta que siente intensamente los ardores del alma andaluza. Se trataba sin duda de unas las composiciones más bellas y completas del notable compositor». En enero de 1925 se volvió a repetir la obra a principios de año en Sanlúcar, en el salón bajo del colegio de los Escolapios, donde el maestro fue homenajeado una vez más, por las emotivas palabras de José Luis Acquaroni, quien le hizo ofrenda de unos objetos de escritorio y unos pliegos de más de cien firmas de mujeres sanluqueñas, que agradecían de esta forma el gesto del compositor de haber dedicado la inmortal obra a las «diosas de la ciudad de plata». El poema, desde entonces se ha grabado infinidad de veces por los más prestigiosos violinistas españoles y extranjeros, y se ha interpretado en miles de conciertos por todo el mundo. Esperemos que pronto podamos oírla de nuevo en Sanlúcar, para comprobar que no ha envejecido sino que se ha revalorizado más si cabe. Porque cien años no son nada.


Una de las muchas grabaciones existentes de esta obra


CHIPIONA TIENE SU HIMNO DESDE 1990

 

El Ayuntamiento decide convocar un concurso para elegir un Himno para la villa que ya existe desde 1990.


Salvador Daza Palacios.

Compositor.



Ante las noticias divulgadas por varios medios de comunicación, entre ellos el Diario de Cádiz, sobre la convocatoria por parte del Ayuntamiento de Chipiona de una especie de concurso para elegir un Himno de Chipiona, es mi deber como autor el desmentir que la preciosa villa gaditana no goce de una música que exalte sus muchas virtudes y bellezas, tal y como ha manifestado su alcalde en los últimos días.

Fue el 25 de noviembre de 1990 (como demuestra el programa que adjunto) cuando, en el Teatro Principal de Sanlúcar de Barrameda, la Banda de Música “Julián Cerdán”, el Orfeón “Santa Cecilia” y los miembros de la coral de Chipiona “Stella Maris”, estrenarían el Himno a Chipiona, cuya letra fue escrita por el ya fallecido poeta Juan Manuel Barba Mora (hijo predilecto de Sanlúcar de Barrameda y autor de la letra de su Himno a la Manzanilla) y la música por quien suscribe estas líneas. El concierto contó con la presencia oficial del entonces alcalde chipionero Luis Mario Aparcero, curiosamente el mismo que ahora dirige los destinos del Ayuntamiento, acompañado de su Delegado de Cultura y Fiestas.

El estreno de la obra, en forma de pasodoble andaluz, constituyó un gran éxito y animó a los dirigentes políticos chipioneros a instar a los protagonistas de aquella memorable jornada a repetir el concierto en la ciudad del moscatel. Pero esa invitación, a pesar de los reiterados recuerdos y peticiones, nunca se cumplimentó por quienes la habían realizado.

La convocatoria hecha por el Ayuntamiento chipionero del actual concurso supone un ejercicio de desmemoria y de falta de delicadeza con los autores e intérpretes de aquel estreno de 1990, pues, además, la obra se ha tocado en varias ocasiones por la misma Banda “Julián Cerdán”, en alguno de los conciertos que ha interpretado en la villa desde aquel entonces (uno de ellos, en la Parroquia de Ntra. Sra. de la O). Resulta además muy curiosa la convocatoria, ya que quien suscribe entregó gratuitamente un ejemplar de la partitura editada en 2023 a la Biblioteca Municipal de Chipiona, que, tras más de ocho meses, no ha tenido tiempo aún de integrar en su catálogo o base de datos bibliográfica dicha partitura, limitando así su consulta por quienes pudieran estar interesados.

Me reservo el comentar los aspectos concretos de la convocatoria y de la idoneidad del jurado nombrado al efecto, pues no creo que sea de interés para la cuestión fundamental que quiero que conste a través de las líneas de este blog: Chipiona tiene su Himno desde 1990. Solo hubiese hecho falta declararlo oficial llevando la propuesta al Pleno municipal, tal y como hizo el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda con su Himno a la Manzanilla (estrenado en 1947) que no fue oficial hasta 1994. Y haberle prestado, claro, la debida atención a su divulgación, pues si no se hace, así se convoquen todos los concursos que se quiera, será infructuoso. Lo demás son ganas de perder el tiempo y tratar con desdén a quienes pusieron toda su ilusión y su trabajo en realizar una obra con todo el cariño y la devoción que siempre le hemos tenido, tanto el poeta como el compositor, a la querida vecina ciudad de Chipiona.