lunes, 5 de octubre de 2009

EL DERRIBO DEL HOSTAL DEL MARQUES

En estos momentos en los que los temas de Defensa del Patrimonio Arquitectónico están despertando tanto interés, me ha parecido oportuno recuperar el siguiente artículo que apareció publicado en "Diario de Cádiz" en Junio de 1995. La Historia, por desgracia, se repite a sí misma, en los mismos lugares, aunque cambien las personas y los tiempos aparentemente evolucionen.



EL DERRIBO DEL HOSTAL DEL MARQUES.

Ningún grupo municipal (PCE, PSOE, PSA y UCD) se opuso a su demolición, en 1981.

por Salvador Daza.


Ahora que nuevamente, como si del Guadiana se tratase, vuelve a aparecer la polémica sobre las cosas que perdimos, destruimos, u olvidamos y de lo que unos echan la culpa a otros, metiéndolo todo en un mismo paquete funerario, es mi deseo, aclarar más o menos definitivamente la espinosa cuestión del derribo del llamado popularmente Hostal del Marqués, o más propiamente "Hotel Bellamar" (para otros, Hotel "Batista"). Quizás en un futuro no muy lejano, nos propongamos aclarar también otras lamentabilísimas pérdidas que sufrió nuestra ciudad, por si sirviera para algo.

Hay que comenzar diciendo que todo lo que voy a exponer sobre este asunto está perfectamente documentado en los propios fondos históricos de la ciudad, ya que en su cuidado Archivo Municipal, se conserva, perfectamente viva, la reciente historia de la ciudad.


El hotelito "Vera del Mar" fue adquirido por el Ayuntamiento en 1953 gracias a una subvención de 394.800 pesetas concedidas por el Ministerio de Educación Nacional, a quien los jerarcas franquistas municipales convencieron con la excusa de que se iba a destinar a internado de un Centro Laboral en la población que nunca llegó a crearse. [AMSB, leg. 149] En 1960 se convirtió en hotel, saliendo a subasta, que el Ayuntamiento adjudicó directamente a José Batista por una cantidad de 60.000 pesetas anual o 35.000 por la temporada veraniega, así como una fianza de 30.000 pesetas. [CLIMENT, N,  Historia..., T. 10, pp. 261-262]. Por esta causa fue conocido también como "Hotel Batista". 

El Hostal "Bellamar" se derribó en entre 1981 y 1982, y sus escombros descansan en el llamado Camino de la Vía del ferrocarril a Bonanza. Muy probablemente en uno de esos rellenos con escombros a los que tanto estamos acostumbrados los sanluqueños, sobre el que después se edificaría algún buen chalet o conjunto de viviendas. Su demolición, según consta por presupuesto de "José Romero Sánchez, Empresa Constructora", que fue aprobado en la Comisión Municipal Permanente (lo que hoy se llama Comisión de gobierno) de 27 de Octubre de 1981, costó al erario municipal la nada despreciable cifra de QUINIENTAS SESENTA MIL PESETAS(560.000). Se afirmaba además en el acuerdo de dicha sesión que "la única oferta presentada" fue la de Romero Sánchez, cuando curiosamente se acompaña en el mismo expediente otra oferta, presentada por "Transportes Antonio Gálvez", diez mil pesetas más barata, es decir, 550.000 pesetas. (¿...?)



La Unidad Técnica Municipal correspondiente había redactado el "proyecto de demolición" de este magnífico edificio de arquitectura modernista-regionalista junto con otra demolición que se aprobó por aquel entonces también: la del edificio del antiguo Cabildillo, en la Plaza de la Paz. Afortunadamente, hoy día, y por el interés de su propietario, este edificio fue comprado (era de propiedad municipal) y restaurado para vivienda privada con un gran acierto para su entorno arquitectónico. Algo que no hizo, desde luego, algunos años antes, en 1976, el constructor Manuel Cuevas (hoy día en el PP) que había dado un genial "pelotazo" urbanístico en dicha Plaza Alta, al derribar un conjunto de casas antiguas justo enfrente del antiguo Pósito, para hacer un promoción de pisos, que desfiguraron para siempre la bellísima configuración simétrica de esta emblemática, hermosa y antiquísima plaza. Apuntar como dato final a ese respecto que, el derribo del Cabildillo costó, según presupuesto presentado y aprobado (en este caso sí se decidió por el más barato y se tuvieron en cuenta los dos presentados) por "Construcciones Martín", la cantidad de 122.003 pesetas. Sí se especifica en el acuerdo municipal correspondiente que la adjudicación se hace a dicha empresa, "por ser la oferta más ventajosa económicamente".

Pero volvamos al Hostal del Marqués, que ha sido nuevamente utilizado como arma arrojadiza en la reciente campaña electoral por unos para atacar a otros, quienes según los unos fueron los culpables de que se derribara tan hermoso edificio. Y aquí viene precisamente lo bueno del asunto; porque para eso estamos nosotros, para recordar y no olvidar; para que el engaño y la estafa, al amparo de la mentira histórica, no se convierta en argumento.

Todo comenzó en la sesión celebrada por la Comisión Informativa de Urbanismo y Obras en 26 de Septiembre de 1981. Recordemos que entonces gobernaba el municipio sanluqueño la llamada "coalición de izquierdas", es decir, un equipo político producto de los famosos pactos de la izquierda tras las elecciones municipales de 1979, en los que pactaron PSOE, PCE y PSA, contra la UCD de Suárez, que entonces era "la derecha". Pues bien, como digo, en esa Comisión que presidía el Alcalde de entonces, José Luis Medina (PCE) y que integraban también, y por el mismo partido los Sres. Verdún Batista y Avilés Sánchez; por el PSA, el Sr. García Raposo (hoy en el PSOE); por el PSOE, el Sr. Parro Albarrán (aún hoy presente en las listas electorales del mismo partido); y el Sr. Jiménez González, por la UCD. La Comisión se reunía para un único asunto en el orden del día: "Conocimiento y aprobación del proyecto de demolición del Hotel Bellamar”. Pues bien, agárrense. El Dictamen de la Comisión, tras conocer el proyecto redactado, fue el de que se ACUERDA POR UNANIMIDAD dictaminar favorablemente la aprobación de dicho proyecto. Este acta está firmada por el Presidente y certificada por el Sr. Secretario actuante, Magín García Díaz.

El proceso de destrucción continuará implacable e imparablemente en la Comisión Municipal Permanente (lo que hoy se llama Comisión de Gobierno) celebrada en 29 de Septiembre del mismo año de 1981, en la que en el asunto urgente b) se decide que “visto el dictamen de la Comisión informativa, se acuerda la aprobación de dicho proyecto, abriéndose un plazo que terminaría el 10 de Octubre, para la presentación de ofertas económicas para realizar el destrozo. La única postura a destacar, aunque tampoco es para elogiársela, fue la del Sr. García Garrido (D. Luis M.) "que vota la abstención". O sea, que tampoco votó en contra. NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE, SE OPUSO A LA DESTRUCCIÓN DEL HOSTAL DEL MARQUÉS.



En la sesión del 23 de Octubre, como ya hemos relatado, se siguió el dudoso trámite de apertura de plicas y adjudicación, en presencia de los señores Medina, Verdún, Jiménez, García Raposo y García Garrido. La única objeción que los señores de la Comisión pusieron al asunto fue que INSISTIENDOSE POR LOS MIEMBROS DE ESTA COMISIÓN, EN QUE AL SER UN INMUEBLE MUNICIPAL, LOS MATERIALES DEL DERRIBO DE CALIDAD Y APROVECHAMIENTO, SEAN DEBIDAMENTE DEPOSITADOS EN EL ALMACÉN MUNICIPAL. La Comisión Municipal Permanente de 27 de Octubre, en su despacho de urgencia e) adjudica el derribo, como hemos dicho a "José Romero Sánchez", confirmando así lo acordado por la Comisión informativa.

FINAL DE ESTA TRISTE HISTORIA:

La Delegación Provincial del Ministerio de Cultura en Cádiz, tarde y mal, como siempre, en su expediente abierto 198/81 comunica al Ayuntamiento de Sanlúcar, a nombre de su Alcalde, en 24 de Febrero de 1982 que: “En relación con el derribo del Hotel "Batista", en la Avda. Infantes de Orleans, de esa ciudad, REALIZADO por ese Excmo. Ayuntamiento, la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico Artístico, en su reunión del día 16 de los corrientes, acordó dar traslado a V.S. del escrito del Iltmo. Sr. Director General de Bellas Artes, de fecha de 11 de Enero, secundando su contenido.

Dicho escrito dice:

“En relación con el asunto de referencia, los Servicios Técnicos de esta Dirección General, informan como sigue:
Esta Inspección Técnica informa que está fuera de sus competencias el permitir o evitar este derribo, al estar el referido edificio situado fuera del Conjunto Histórico-Artístico, no sin lamentar la pérdida de un estupendo edificio modernista, que, sin carácter de Monumento Histórico-Artístico, posee los suficientes valores arquitectónicos para que su preservación estuviera articulada por el Excmo. Ayuntamiento”.


Llegó tarde, evidentemente, el razonabilísimo argumento de la Dirección General de Bellas Artes. También llegaron tarde los que acusan ahora sin ton ni son a los demás por lo que entre todos destruyeron. Que no nos califiquen después de agoreros si lamentamos nosotros, anticipándonos a los acontecimientos, la más que previsible destrucción y derribo de esa Sanlúcar que todos amamos, que aún tenemos y que no quisiéramos perder. Y que aún hoy día se sigue planeando asesinar, con premeditación y alevosía, en la Institución Municipal y fuera de ella. Aunque siempre nos quedará el consuelo de lamentarnos cuando ya no tenga remedio. Y de echarnos la culpa mutuamente, cuando nos interese, abusando de nuestra colectiva falta de conocimiento y memoria. Espero y deseo que alguien saque una buena conclusión de todo ello.

Sanlúcar de Barrameda, Junio de 1995.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Articulo censurado


Este artículo ha sido censurado por la revista que edita la Oficina de Rehabilitación de Viviendas de Sanlúcar, titulada "Entre Barrios", para su número del mes de Julio. La explicación "oficial" de tal censura es que el artículo "no está en la línea de la revista", aun a pesar de haber sido solicitado reiteradamente por el responsable de la publicación, Joaquín Cabezudo, a su autor, ahora decide que no es conveniente, según él, atacar supuestamente a la Iglesia, sin tener en cuenta que los libros a los que hace referencia su autor ya fueron publicados por la Universidad de Sevilla años atrás (entidad académica de prestigio mucho menos "escrupulosa" que el señor Cabezudo) y aun a pesar de que el mensaje del artículo no puede ser más claro: si no conservamos nuestro patrimonio arquitectónico (especialmente las casas solariegas) no podremos conocer jamás nuestra historia, supuesta misión encargada por la Junta de Andalucía a tal Oficina que ahora, tras 30 años de democracia, muestra su lado más intolerante con la Libertad de Expresión.
LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA Y EL PATRIMONIO.
Salvador Daza Palacios.
Allá por 1990 tuve noticia de un sangriento suceso ocurrido en nuestra ciudad en el siglo XVIII y que relataba con todo lujo de detalles el escritor sevillano José María Blanco White (1775-1841) en sus Cartas de España. Andaba yo por entonces enfrascado en la transcripción de los documentos antiguos de mi familia (testamentos, cartas, contratos, etc.) entre los que se incluían las escrituras de propiedad de la casa que siempre (desde que la memoria alcanzaba) había pertenecido a mi familia.
Blanco White explicaba el asesinato de una joven de buena familia a manos de un fraile carmelita descalzo del convento del Carmen situado en la calle San Juan: “Muchas veces he tenido ocasión de visitar la casa donde ella vivía, situada frente al convento”. Esta frase, para mí fue proverbial, pues a partir de ese momento se convirtió en una obsesión indagar en profundidad los detalles del asesinato, que tenía todos los ingredientes de un crimen pasional, pero, sobre todo, el averiguar hasta qué punto la casa en la que yo estaba leyendo ese relato conmovedor, esa casa cuyas escrituras de propiedad estaba transcribiendo, esa casa donde vi por primera vez la luz del sol, podría ser la misma en la que vivió la desgraciada víctima de este funesto suceso.
Embarcado en la empresa investigadora junto con mi eficaz compañera y colaboradora María Regla Prieto, el situar y definir la casa, mi casa, como el escenario real de los hechos sucedidos nos llevó a investigar papeles antiguos en los más diversos archivos de España. El motor interno de esa curiosidad era determinar con claridad si la familia Tassara, que así se llamaba, había vivido realmente en mi casa o no. Esta motivación venía dada, además, por unos extraños dibujos hechos por una mano carmelita, aparecidos en el interior de la vivienda, en una pared oculta, cuando mi madre hizo unas obras de reparación en la biblioteca.
La investigación tomó tal dimensión que nos llevó al Archivo Nacional de Madrid, donde pudimos encontrar, después de un gran esfuerzo, el proceso criminal que sufrió el fraile tras haber cometido el asesinato. Este proceso tenía tal importancia dentro de la Historia del Derecho que decidimos estudiarlo a fondo y gracias a eso se convirtió en un libro que publicó la Universidad de Sevilla, bajo el título Proceso criminal contra fray Pablo de San Benito en Sanlúcar de Barrameda (1774). Este trabajo nos dio pie a seguir la senda de la investigación iniciada, definiendo el proyecto con el lema “Clérigos homicidas en el siglo XVIII”, que era una temática que no había sido estudiada por ningún autor moderno, desde la óptica de la evolución jurídica. Tampoco se conocían muchas de estas historias aberrantes que la Iglesia siempre había tratado de ocultar.
Con el tiempo, salió a la luz un nuevo libro que contenía la segunda parte de nuestra investigación. En esta ocasión se trataba de un asesinato alevoso y a sangre fría cometido por un fraile agustino de Sanlúcar en 1714, que se llevó por delante la vida del gobernador sanluqueño Jacinto Alonso Velarde. El trabajo apareció en el año 2000, publicado también por la Universidad de Sevilla, con el título Proceso criminal contra fray Alonso Díaz (1714). Pero en esta ocasión el escenario real del sangriento suceso era una casa, conservada prácticamente igual que en aquella época, de la calle San Jorge, en la esquina frente al convento de Regina. Gracias a sus propietarios, Juan Ivison y Amelia Ruiz, pudimos realizar todas las comprobaciones oportunas en el interior del edificio, situando a los personajes en el momento de los hechos, realizando las mediciones al igual que las hicieron en su día los jueces y peritos de la época. Además, nos facilitaron las antiguas escrituras de la casa, con lo cual pudimos hacer un seguimiento perfecto de todas las familias y propietarios que la habían habitado.
De no haber sido porque estas dos casas aún estaban en pie en el momento de nuestra investigación y de no haber sido porque las dos familias habían conservado con todo cuidado sus documentos históricos de propiedad, esos dos libros de investigación dados a conocer por la Universidad de Sevilla jamás se hubieran publicado y, por tanto, seguiríamos ignorando una gran parte –importante y apasionante—de nuestra historia. De aquí que consideremos fundamental, para poder reconstruir nuestra memoria colectiva, el que conservemos con el mayor cuidado y respeto nuestros edificios y casas solariegas, pues difícilmente podríamos conocer nuestro pasado sin la ayuda fundamental de estos edificios históricos que son testigos mudos de muchos acontecimientos olvidados y que merecen la pena conocerse, no sólo entre nosotros sino entre quienes comparten en el resto del mundo la curiosidad por la Historia. Que es, sin ninguna duda, lo que más enriquece a un pueblo.

martes, 18 de septiembre de 2007






EL CASTILLO DE SANLUCAR DE BARRAMEDA:



FORTALEZA MILITAR Y CRUENTA PRISION

© Salvador Daza Palacios.

Ahora que estamos en cercanías de unas elecciones generales y nuestros políticos se han vuelto a acordar del Castillo de Santiago (el de San Salvador no concita tanto electoralismo, por ser el hermano pobre, el patito feo, supongo que por estar en la playa), convendría quizá hacer un recordatorio ilustrativo sobre este significativo baluarte, que fue declarado Monumento Histórico-Artístico por una Orden de la Dirección General de Bellas Artes en 1972.



Se trata de un edificio que fue utilizado en un principio como defensa al más puro estilo feudal o medieval, con todo el aparato de artillería disponible para repeler invasiones por tierra y por mar. Más tarde se convirtió en cuartel y dependencia militar, llegando a albergar los más diferentes cuerpos y compañías. Cabe destacar, por ejemplo, que en 1620, según consta en el Archivo Ducal de Medina Sidonia, había tropas de Infantería y soldados de diferentes compañías militares que se habían «levantado en esta Andalucía para servir a su majestad [el Rey] en la fuerza de la Mamora y Larache». La guerra contra el moro, fue pues el fin primordial con el que fue creada esta impresionante fortaleza, y hay que señalar que, a pesar de haber sido construida por el duque de Medina Sidonia durante la segunda mitad del siglo XV (y no en 1477 como tan insistentemente se publica, pues es cosa difícil que con los medios de la época semejante edificio se construyese en un solo año), todos sus medios defensivos, materiales y personales, se ponen a la disposición de la Corona de Castilla cuando los intereses del Estado (es decir, de la Monarquía) así lo reclaman.



Cuando la guerra contra el moro deja de ser un objetivo de los dirigentes estatales, el uso del Castillo va derivando hacia fines más tangibles y cercanos: sobre la década de 1850 a 1860 alberga a la fuerza militar que sirve de resguardo de unos ilustres visitantes que deciden instalarse en la ciudad, familiares de la reina Isabel II. Es decir, su augusta hermana María Luisa Fernanda, casada a la sazón con el conspirador Antonio de Orleáns, duque de Montpensier, fundador de la estirpe señorial que ocupó el lugar que había ocupado 150 años antes el duque de Medina Sidonia.



Pero, sin duda, estos últimos usos fueron meramente pacíficos o simplemente defensivos. No ocurrió así en 1873, cuando en plena represión de la I República contra el movimiento cantonal y revolucionario, —que se manifestó con particular rebeldía y virulencia en Sanlúcar, dado el gran arraigo que la ideología anarquista había cosechado por estos pagos—, el Castillo sirvió de cruenta prisión para un centenar de inocentes y utópicos proletarios que creyeron en un mundo más justo y que pedían pan y trabajo, y cuyo único delito fue el creer que había llegado el momento histórico de la revolución social, de su revolución.



La brutal represión y la falta de garantías procesales que se usaron contra estos luchadores constan en los libros, dando una vez más a nuestra ciudad un “nombre” en la historia: el de la ciudad sin ley, sin orden, donde el poder arbitrario de quienes deben administrar justicia se convierte en una forma de atajar cualquier evolución en el pensamiento o en la ideología de las masas. Muchos de esos obreros revolucionarios fallecieron de inanición y otros, tras un burdo proceso político, fueron deportados a las Islas Marianas, donde no tardaron en morir, contagiados de las enfermedades del Pacífico.



En la Guerra Civil de 1936 a 1939, el Castillo de Santiago le siguió sirviendo a los poderes fácticos para llevar a cabo la cruel venganza contra los años republicanos. Extraña paradoja, dado que el Gobierno de la República cedió a la ciudad la propiedad de la fortificación el 28 de Junio de 1932. En las húmedas mazmorras de Santiago dieron con sus huesos no sólo todos aquellos que en una y otra forma lucharon contra la opresión y contra la tiranía, sino incluso otras personas cuyo único delito fue poseer un “alias”. Allí fueron descomponiéndose como seres humanos, sometidos, convertidos en un trágico y absurdo mercadeo de muertes. Si el bando republicano hacía caer un número de franquistas en algún lugar del frente, los presos sanluqueños caían, en igual número o superior, inocentes, sin proceso y sin culpa alguna, bajo las balas de los fusiles. Crueldades de una guerra sin sentido y sin justificación, que originó terribles dolores y secuelas que aún no han cicatrizado.



Se conservan en diferentes archivos nacionales suficiente documentación de nuestro Castillo como para hacer toda una tesis doctoral, prueba suficiente, desde luego, de su importancia estratégica y militar. Aún así, en este momento me parece más interesante recordar la última de las visitas que realicé a esta fortaleza. Fue con ocasión de un recital de poesía en el Aula Mayor y guardo de ella un imborrable recuerdo, pues la misteriosa angustia que me atenazó me hizo reflexionar profundamente sobre todo lo anterior y sobre la esotérica incógnita que guarda entre sus muros este tipo de lugares. No me cupo entonces ninguna duda de que el Castillo esconde aún entre las grietas de sus desgastadas piedras el dolor y el tormento vivido por muchos de nuestros paisanos que lucharon por lo que ellos creyeron un mundo mejor. Sólo en el Alcázar de Toledo recuerdo haber vivido una experiencia semejante. Juré y perjuré que jamás volvería a entrar en ese lugar maldito, cargado de tragedia, martirio y falso heroísmo.


Creo que ni siquiera los supuestos usos culturales que se le quieran dar a esa vieja fortaleza militar podrá quitar el estigma que pesa sobre él. Después de aquella visita entendí en cierta medida la secular desidia e indiferencia que había rodeado siempre a este monumento abandonado. Mucho tendrá que devanarse los sesos sus hipotéticos explotadores empresariales (si es que consiguen los permisos oficiales y las subvenciones necesarias) para que aceptemos entrar nuevamente en él. Ni aún renovando totalmente todas sus piedras podrá jamás perder esa enorme mole el recuerdo del dolor y el llanto de varias generaciones de sanluqueños buenos.

© SALVADOR DAZA PALACIOS.

(Publicado en Sanlúcar Información en Abril de 2003)


Muere el compositor austríaco Gyorgy Ligeti

El músico, creador del término micropolifonía, falleció a los 83 años tras una larga enfermedad

VIENA, Agencia Efe. El compositor austríaco Gyorgy Ligeti murió ayer en Viena a los 83 años, tras una larga enfermedad, según confirmó la editora musical alemana Schott Music a la agencia austríaca de noticias APA.

En un comunicado conjunto, el canciller federal de Austria, Wolfgang Schüssel, y el secretario de Estado para el Arte, Franz Morak, recordaron la gran influencia que ha tenido el fallecido músico en las generaciones jóvenes.

Fue un "gran austríaco en el mundo de la música del siglo XX", considerado "desde hace décadas uno los más destacados representantes de la nueva música en Europa, que ha enriquecido el arte de la composición con incomparables tonalidades", señala la nota.

Ligeti, uno de los compositores contemporáneos de más renombre en el mundo, nació en 1923 en la ciudad transilvana de Siebenbürgen (en Rumanía) de padres húngaros. Por ser judío fue forzado a trabajar para los nazis, quienes le deportaron al campo de exterminio de Ausschwitz y asesinaron a su padre y a su hermano.

Tras el fin de la II Guerra Mundial vivió en Budapest, donde su obra encuentra el rechazo del régimen comunista de Hungría, país del que emigra en 1956 para radicarse en Viena, donde adoptó la nacionalidad austríaca.

El autor de la ópera Le Grand Macabre, estrenada en 1978, vivió los últimas años de su vida entre la capital austríaca y en Hamburgo, al norte de Alemania, y era miembro de honor de numerosas orquestas.

Entre sus composiciones destacan Apparitions (1958/9), Atmosphéres (1961) y Lontano (1967), así como sus tres libros de estudios para piano. Otras de sus obras se hicieron famosas al emplearse en la película 2001, una odisea en el espacio, de Stanley Kubrick. Ligeti acuñó el término "micropolifonía" para la técnica de cromatismo de muchas de sus obras.


(Fuente: DIARIO DE CADIZ; Martes 13 de Junio de 2006)

No a las corridas de toros

Tal vez has escuchado que la fiesta de los toros en España es un arte, pero no lo es... es una ciencia... la Ciencia de la Tortura.

Las banderillas, esa tortura lenta y dolorosa

Una muerte injusta, ¿acaso no lo son todas?. Con la espina dorsal a punto de partirse, se enfrenta a los 80 cms. de la espada 24 Horas antes de entrar en la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a oscuras para que al soltarlo, la luz y los gritos de los espectadores lo aterren y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la imagen en el público de que el toro es feroz, pero la condición natural del toro es huir NO atacar. También se le han recortado los cuernos para proteger al torero Le colgaron sacos de arena en el cuello durante horas.

Lo golpearon en los testículos y los riñones Le indujeron diarrea al poner sulfatos en el agua que bebió. Todo esto es con el fin de que llegue débil al ruedo y en completo desorden. Se le ha untado grasa en los ojos para dificultar su visión y en las patas se le puso una sustancia que le produce ardor y le impide mantenerse quieto, así el torero no desluce su actuación.

Los caballos de los picadores se eligen a caballos que ya no tienen valor comercial, por que el animal muere en 3 ó 4 corridas a lo mucho, es muy habitual que el animal sufra quebraduras múltiples de costillas o destripamientos. Se les coloca un peto simulando que se les protege, pero en realidad se trata de que el público no vea las heridas al caballo que con frecuencia presentan exposición de vísceras.

El trabajo del picador

Si el torero percibe que el toro embiste con mucha energía, ordena al picador hacer su trabajo: Consistente en desangrar al toro para debilitarlo, clavándole en el lomo una lanza que destroza músculos (trapecio, romboideo, espinoso y semiespinoso, serratos y transversos de cuello) Lesiona, además, vasos sanguíneos y nervios.

Esto es para que el torero pueda brindar la expresión artística que se supone debe tener este espectáculo. Un solo puyazo podría destrozar al toro, por eso se hace en tres tiempos "para mayor goce de la afición."

Las banderillas

Las banderillas aseguran que la hemorragia siga. Se intenta colocarlas justo en el mismo sitio ya dañado con los ganchos de metal. El gancho se mueve dentro de la herida con cada movimiento del toro y con el roce de la muleta, el peso de las banderillas tiene precisamente esa función. Algunas banderillas tienen un arpón de 8 cm, y se les llama "de castigo", a las cuales es sometido el toro cuando ha logrado evadir la lanza del picador. Las banderillas prolongan el desgarre y ahondamiento de las heridas internas. No hay límite al número de banderillazos: tantos como sean necesarios para desgarrar los tejidos y piel del toro.

Demostrando Valor

La pérdida de sangre y las heridas en la espina dorsal impiden que el toro levante la cabeza de manera normal, y es cuando el torero puede acercarse. Con el toro ya cerca del agotamiento, el torero no se preocupa ya del peligro y se puede dar el lujo de retirarse del toro después de un pase especialmente artístico, echando fuera el pecho y pavoneándose al recibir los aplausos del público. Cuando el toro alcanza este estado lastimero, el matador entra en el ruedo en una celebración de bravura y machismo, a enfrentarse a un toro exhausto, moribundo y confundido.

La Espada

El toro es atravesado con una ESPADA de 80 cm de longitud, que puede destrozarle el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por donde penetre en el cuerpo del animal de hecho, cuando destroza la gran arteria, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre. A la hora de matar, si el toro corre con un poco de suerte muere de una estocada, pero no como se piensa de una estocada al corazón, sino que la espada penetra pulmones y diafragma, a veces una arteria mayor, y de ahí la hemorragia que se aprecia del hocico y de la boca. A veces mueren ahogados en su propia sangre.

La Tortura sigue

El toro, en un intento desesperado por sobrevivir, se resiste a caer, y suele encaminarse penosamente hacia la puerta por la que lo hicieron entrar, buscando una salida a tanto maltrato y dolor. Pero entonces lo apuñalan en la nuca con el DESCABELLO, otra larga espada que termina en una cuchilla de 10 cm. A pesar de estos terribles tormentos, el animal no suele morir de inmediato por su gran fuerza, pero finalmente cae al suelo, porque la espada a ido destrozando sus órganos internos.

Asesinos Cobardes

La Tortura sigue, lo rematan con la PUNTILLA de 10 cm. con lo que intentan seccionarle la médula espinal, a la altura de las vértebras atlas y axis. El toro queda así paralizado, sin poder siquiera realizar movimientos con los músculos respiratorios, por lo que muere por asfixia, muchas veces ahogado en su propia sangre, que le sale a borbotones por la boca y la nariz. El torero le corta las orejas, como trofeo, estando aun vivo algunas veces.

El Arrastre

Después que le destrozan las vértebras, el toro pierde control sobre su cuerpo desde el cuello hacia abajo, sin embargo hacia arriba se mantiene intacto, por lo que está consciente de todo el horror y de cómo es arrastrado fuera del ruedo.

Reflexiona

Y piensa si esta tradición irracional tiene su lógica ya en el siglo XXI, o siquiera la ha tenido nunca. El respeto por el resto de animales (no olvidemos que el ser humano también lo es) pasa por algo más que cuidar bien a vuestra "mascota" o salvar alguna especie en peligro de extinción (a la vez que aniquilamos otras muchas especies en nuestro día a día) y quizás el caso de las corridas y encierros de toros sea un buen comienzo para ello.

¿Cómo puedes Ayudar?

1.- No asistas a corridas de toros.
2.- Desconecta la radio o la televisión, o cambia de canal, cuando anuncien espectáculos taurinos.
3.- No apoyes a políticos, artistas y comunicadores asociados a esta barbarie.
4.- No consumas productos de empresas que los patrocinen.
5.- Pero lo más importante... Enseña a tus hijos el respeto por los seres vivos.

Más información en castellano:
http://www.animalweb.cl/crimenes/tortura%20de%20toros/tortura_de_toros.htm

viernes, 2 de septiembre de 2005

Otras publicaciones

DAZA PALACIOS, Salvador / PRIETO CORBALAN, María Regla:

—"El juicio contra fray Pablo de San Benito en Sanlúcar de Barrameda (1774), primer proceso de la Justicia civil española contra un eclesiástico homicida (art.)".
INCLUIDO en La administración de Justicia en la Historia de España. Actas de las III Jornadas de Castilla-La Mancha sobre investigación en Archivos. Guadalajara, 1999. T.I, pp. 119-140.
—"La justicia en la época de Carlos III, a través de un célebre proceso criminal". INCLUIDO en la revista Archivo Hispalense, año 1996, nº 241

DAZA PALACIOS, Salvador:

—"Acontecimientos extraordinarios en la ciudad de LLerena". En la Revista de Estudios Extremeños, Mayo-Agosto 2000 (2), pp. 523-543
—"El doble crimen de Diego de Arizón (Sanlúcar de Barrameda, 1735). La verdadera historia de «La Dama Blanca». INCLUIDO en la revista Archivo Hispalense, nº 258, año 2002, pp. 63-95

jueves, 1 de septiembre de 2005

Créditos de los autores: MARIA REGLA PRIETO


MARÍA R. PRIETO CORBALÁN es doctora en Filología Clásica por la Universidad de Sevilla, con una tesis sobre el epistolario latino de Luisa Sigea, —una humanista del siglo XVI—, y autora de diversos trabajos de investigación centrados en dicha especialidad. Ha sido directora del Centro de Servicios Comunitarios de Sanlúcar, además de haber trabajado como Técnico cultural en la Diputación de Cádiz, en cuyos cometidos ha promovido gran diversidad de jornadas, cursos, eventos culturales y de integración social. Actualmente forma parte del equipo de VIGÍA, el Observatorio Cultural de la Diputación de Cádiz, en proyectos de cooperación cultural.
Es autora, en colaboración con Salvador Daza, de tres libros de investigación histórica, dos de ellos publicados por la Universidad de Sevilla: Proceso criminal contra fray Pablo de San Benito en Sanlúcar de Barrameda (1774) y Proceso criminal contra fray Alonso Díaz (1714).
Su tercer trabajo, De la Santidad al Crimen. Clérigos homicidas en España, 1535-1821, ha sido editado por Renacimiento en su colección "Espuela de Plata". También ha escrito una novela, un guión de cine y un poemario inéditos. Ha conseguido diversos premios literarios, como el Pluma de Oro 2000, Plataforma 8 de Marzo (en las modalidades de poesía y prosa) y Montefrío, conseguido recientemente por su relato El retocador de fotografías. Escribe artículos de opinión en la prensa local y provincial.